EL futuro de la música Latina, en estas mujeres guerreras.

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Mujeres y Música.

Milena Warthon (Perú)

Creció viendo Disney Channel y escuchando One Direction, Taylor Swift, Lady Gaga, Rihanna, Katy Perry, Justin Bieber y Adriana Grande. Sin embargo, cuando empezó a cantar, Milena Warthon entendió precozmente que debía interpelar esas influencias con sus raíces. A los 22 años, y bajo la etiqueta del “pop andino”, es una de las revelaciones de la música peruana y sus canciones se proyectan al resto del continente: en agosto pasado, su foto llegó a Times Square como parte de Equal Andes, el programa global de Spotify para fomentar la igualdad de las mujeres en la industria musical. Y hace unas semanas, se alzó con la Gaviota de Plata en la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar.

Al mismo tiempo que consumía pop anglo, Milena escuchaba historias familiares, un linaje que incluye el relato de fiestas patronales, entre otras prácticas ancestrales. Y todo eso, más el lenguaje de los pueblos originarios, la transformó en una popstar inusual. “Yo terminé de profundizar de dónde soy gracias a mi música: investigando, conociendo, escuchando historias. Incorporar todo eso es el mayor regalo que me ha podido dar la música. He podido empoderarme en base a mi identidad. Soy una mujer andina y lo celebro”, explica. 

Miles de niños y adolescentes cantan sus canciones y replican sus coreografías, con un vestuario que combina lycra y aguayos con la misma fluidez con que sus beats se funden con el sonido del charango y los aerófonos. Milena egresó el año pasado de la Universidad de Lima y tiene más de dos millones de seguidores en TikTok: “Haber estudiado Comunicación es una de las mejores decisiones que tomé en mi vida. Eso hace que resalte como artista. Obviamente, en la universidad no te enseñan cómo ser tiktoker. Pero, en base a esos conocimientos, yo hago todas mis estrategias digitales, de todos mis lanzamientos, que son cada vez más locas. Ahí encontré otra pasión”. Humphrey Inzillo

Luana (Argentina)

Con 20 años, Luana es una de las últimas apuestas de la escudería Dale Play Records (Bizarrap, Duki, Nicki Nicole y más) y una de las promesas de la escena de la música urbana argentina. Luana se define como “una artista bastante libre a la hora de crear. Me gusta probar muchos géneros y no cerrarme en uno solo o una forma de hacer música, sino que me gusta jugar. Soy bastante divertida a la hora de hacer música”. En su corto recorrido musical, desde los covers de Agrupación Marilyn o La Champions Liga subidos a YouTube apenas dos años atrás, a su más reciente colaboración con Luck Ra, Seven Kayne y Lautaro López (un remix de su tema “¿Será mi culpa?”), la cantante dejó constancia de esa libertad creativa de la que habla.

“Las mujeres están creciendo mucho en la escena de la música urbana”, dice. “Somos muchas las mujeres que nos estamos animando a hacer música y yendo en contra de todo lo que la sociedad nos impone. Antes por ahí había muchos hombres en la escena y no se los comparaba entre ellos, pero a las mujeres sí. Pero cada una tiene su talento, su voz, su sonido y creo que hoy en día se está dejando de intentar compararlas entre sí o de inventar algún tipo de rivalidad. Me alegra que cada vez haya más mujeres en este ambiente, que siempre ha sido bastante machista”.

Tras un año en el que teloneó o compartió escenarios con artistas de renombre como Karol GLali y Nicki Nicole, Luana sueña con que 2023 sea el año de su despegue definitivo: “Quiero armar un show completo para toda la gente que me escucha y poder así conocerlos y mirarlos cara a cara. Un show propio creo que sería como mi lugarcito en el mundo, con mi gente. Ese es mi gran sueño para este año”. Sebastián Ramos

Mathilde Sobrino (México)

Mathilde Sobrino y la música siempre se han acompañado. Con el violín, su primer instrumento, la mexicana llegó a tocar en Europa, en la opereta Carmina Burana. Su amor por la música la llevó a estudiar composición y a los 19 años formó Mathilde Band. La agrupación que combinaba jazz y rock publicó tres álbumes de estudio y compartió escenario con Mon LaferteRhye, Capital Cities, entre otros. Sobrino después quedó como finalista de La Voz México. A sus 24 años está encontrando su camino como solista en la escena musical de México. La artista explora con géneros como el pop, R&B y el trap. Sus letras pretenden visibilizar el empoderamiento de la mujer, la importancia de la salud mental, los vicios, entre otras cosas. Sobrino ya cuenta con un EP en solitario (grabado con el apoyo de artistas como Leonel García de Sin Bandera) y en 2022 lanzó su álbum debut, VIZIO, en el que hace un guiño a la salud mental y musicalmente muestra su potencial y versatilidad, posicionándose como una promesa interesante de la música en el país. Pablo Monroy

La Muchacha (Colombia)

Hace unos cuatro años empezamos a oírla con «Necesidades perras», una canción en la que mostraba la potencia de su voz y la fuerza de su propuesta. Con el tiempo la hemos visto expandir su espectro sonoro, en una demostración de enorme versatilidad al asomarse al rap, el punk, el blues, las músicas campesinas y otras manifestaciones del folclore. Pero eso es mucho más que un cúmulo de recursos estéticos; es la plataforma para un mensaje valiente y necesario.

La Muchacha [Isabel] no se adorna con florituras porque en la mayoría de los casos le basta con su voz y una guitarra. Sin irse por las ramas habla sobre la violencia machista, la desigualdad, la brutalidad policial y la defensa del medio ambiente. Su música suena a campo, a río amenazado y a montaña, a una juventud que se levanta. Suena a futuro y tradición. 

Ella se muestra confiada haciendo lo suyo, porque lo hace como nadie, y eso ya le está permitiendo cruzar unas cuantas fronteras. Su música es una esperanza que toma acción, una voz que conmueve al encarnar las incertidumbres y certezas de millones de personas que necesitan oír su música y no lo saben. Ricardo Durán

Escorpia (Argentina)

Escorpia tiene un sonido contundente. Nosotras no le ponemos un nombre porque transitamos varios géneros, pero es power, incluso si estamos haciendo una balada”, afirma Valentina Cooke. La cantante, guitarrista y compositora ya ostentaba una extensa carrera como solista cuando en 2018 coincidió con la bajista Salo Bass. “Nos conocimos militando la ley del aborto y la ley de músicas mujeres en los escenarios. Compartimos fecha un par de veces y siempre nos rondaba la idea de armar algo juntas”, cuenta Cooke sobre el origen del trío que completa la baterista Rocío Luna. “Yo quería abandonar el formato solista, y le propuse armar una banda. Salo conoció a Rocío por Instagram y ya desde la primera vez que nos juntamos en la sala hubo mucha química a nivel musical y también humano”.

A mediados del año pasado, Escorpia lanzó su primer EP, El sello, producido por Gaspar Banegas, guitarrista de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. En apenas cuatro canciones, el trabajo logra plasmar la identidad del grupo, del blues al funk, del grunge al rhythm & blues, sin abandonar su impronta rockera. “Gaspar fue clave. Él dice que trabajar con Escorpia es fácil porque llegamos con la tarea hecha y grabamos rápido y hacemos todo rápido. Yo lo conozco desde hace muchos años y es hermoso ver cómo disfruta laburando con nosotras”, celebra Cooke. Y celebra, también, el elogio del Indio Solari, que sobre una foto de ellas publicó: “Este momento se caracteriza por qué las mejores performances son jugadas por mujeres”. Pavada de elogio. H.I.

Patricia Robaina (Uruguay)

Oriunda de la ciudad fronteriza de Melo, en el límite con Brasil, la uruguaya Patricia Robaina lanzó en 2022 Marimorena (Ayuí discos), un álbum superlativo en el que musicalizó la obra de la poeta afrouruguaya Virginia Brindis de Salas (1908-1958). El candombe es el ritmo que Robaina eligió como hilo conductor de sus canciones, aunque también hay aires de milonga y una conexión profunda con los ritmos brasileños. Robaina se revela como una cantante cálida y una guitarrista extraordinaria: “Un amigo dice que toco ‘marcha rancho’. Yo creo que es un entrevero de milonga, candomblé, samba y bossa nova. Tengo mucha influencia de la música brasileña. En casa se escuchaba Milton NascimentoChico Buarque y Elis Regina. La música reflejaba momentos de felicidad”, explica Robaina. 

En sus letras supo construir un universo personal. “Algunas canciones tienen procesos de vivencias largos, entonces demoran años en salir y otras salen en dos minutos, como una forma de traducir lo que se quiere decir. Pero siempre tienen que ver con las vivencias y con hablar de diferentes luchas que se tienen en lugares que puedo ver muy claramente. Hasta puedo trazar una especie de mapa a partir de mis canciones”.

Robaina se siente parte de un colectivo de artistas uruguayas. “Ahora estamos dando una gran lucha, que es la visibilidad de nuestros trabajos en escenarios populares. Yo siento muchísima admiración y mucho respeto por el camino que han hecho Vera SienraDiane Denoir y Estela Magnone. Para mí, es una gran alegría poder decir que nací en el mismo país que ellas”. H.I.

Doble Valentina (Argentina)

Una nena hipnotizada por el sonido que sale de un minicomponente. “Lo inexplicable de escuchar a Queen y sentirte inmerso, escuchar a Jobim y sentir calma o escuchar a Charly y sentir que se te sacude la cabeza”. Así recuerda Doble Valentina, hoy de 28 años, sus primeros grandes encuentros con la música, cuando era muy pequeña y se quedaba horas sentada escuchando los discos de sus padres, cuando estos se iban a trabajar. Puro asombro. “Se me hacía patente que había algo distinto en la música, algo de otro orden. Lo sentía. Había algo mágico. Fuera de las matemáticas que subyacen a la música, hay algo más. Hasta divino quizás. Que un par de sonidos y silencios agrupados te muevan es inexplicable. Creo que eso quizás es lo que me inspiró para ser música, querer acercarme a lo inexplicable”.

Cantautora y multiinstrumentista, Valentina editó en 2021 su álbum debut, compuesto de un puñado de canciones de amor y desamor susurradas al oído, atravesadas por la influencia tanto de Jorge Drexler como del rock nacional. La historia de Doble Valentina comienza, como la de tantos otros artistas de su generación, en las aguas de Internet: “Aprendí a tocar la guitarra gracias a YouTube, mirando a mis ídolos tocar, ponía pausa y les copiaba las formas que hacían sus dedos en la guitarra”, cuenta. Pero, a pesar de sentirse como una suerte de “hija” de Internet que disfruta del “acceso ilimitado a la información” que ofrece la red, Valentina asegura que esa virtud puede volverse en contra de los músicos si no se tiene cuidado. “Tanta información y estímulo pueden matar tu deseo. En nuestro caso, desde abrumarte con librerías eternas de plugins y samples hasta estar demasiado pendiente de métricas o que las redes secuestren tu energía, y que todo eso empiece a contaminar tu proceso de creación. Uno puede distraerse y olvidarse el porqué y para qué hacés música. Olvidarte de las bases. Soy una convencida de que cuando hay deseo, las cosas llegan. El desafío es mantenerse deseoso y comunicar con lo que hay a mano”. S.R.

Chabela Ri (Paraguay)

“Vengo de una familia de músicos. Mi madre cantaba y tocaba la guitarra, y mi padre era requintista. Mis recuerdos de la infancia son cantando con ellos. De hecho, cuando era niña participaba en festivales con mi papá”, dice, desde Asunción, Chabela Ri. Esta cantante paraguaya, de 33 años, que por sus tatuajes podría ser la versión guaraní de Amy Winehouse. Una voz profunda y conmovedora, con influencias latinoamericanas, de Sonia López y La Lupe a Selena Quintanilla y Chavela Vargas.

“La música folclórica paraguaya está mezclándose con otros géneros como el punk, el indie, el jazz y el rock. Como amante de la fusión, creo que es un momento de explorar en mis raíces. Me gusta la guarania por lo complejo, la polca por su carácter, el rasguido doble por sus arreglos, y la música de avanzada por sus matices”, argumenta. 

Su carta de presentación como solista, diez años después de haber sido una de las 20 seleccionadas para ingresar a la versión paraguaya del reality show La Academia, fueron dos boleros de impronta setentosa, con reminiscencias a Los Ángeles Negros. “Ese sonido se lo debo a Federico Lisorski, que produjo mis dos primeros sencillos. Él le dio ese toque lisérgico, con los sintetizadores que en esa época sonaban tan modernos”. 

Su palmarés incluye colaboraciones con Julián BagliettoRodrigo Campos Cervera y Marito Llanes, entre otros productores. Su nuevo sencillo “Mombyry aha (Lejos voy)” incluye la participación de uno de los artistas más emblemáticos del Paraguay, Juan Cancio Barreto, con arreglos de Kike Álvarez y Ariel Burgos, de La Secreta, uno de los grupos que mejor indagaron en el cruce entre el rock y el folclore paraguayo. “Es una pieza que habla de mi transitar por la música con un mensaje de esperanza, creo que se van a sorprender”, se entusiasma. H.I.

RENEE (México)

La actitud inquebrantable y la pasión por crear de RENEE la llevaron a no rendirse y no abandonar su sueño hasta convertirse en una artista mexicana prometedora. Nació en Monterrey y su vida siempre giró en torno a la creatividad, a la música o al baile. “Siempre fui muy expresiva”, cuenta RENEE.  Cuando su madre la animó a entrar a un concurso de talentos escolar despertó su amor por el escenario y el canto. A los 16 años empieza a presentarse profesionalmente y a experimentar con la composición. Hoy es una de las artistas más interesantes en el pop alternativo mexicano gracias a sus grandes dotes como compositora, su presencia en el escenario y su lírica, lo que le ha dado oportunidades, como ser una de las artista invitadas en el Dharma Tour de Sebastián YatraRENEE también ha demostrado su apoyo y compromiso hacia los derechos de las mujeres y del colectivo LGTBIQ+. Este año lanzó NMDQH, su más reciente material discográfico. P.M.

Feralucia (Colombia)

Desde muy pequeña, Paula Soto empezó a cantar y a crear canciones, y tan pronto terminó la secundaria decidió irse a Francia en busca de cosas nuevas, hasta que terminó estudiando artes plásticas; ese proceso la llevó a hacer música desde esa perspectiva, que le ayudó a superar sus bloqueos. Gran parte de su primer álbum, El umbral (2016), fue cantado en inglés, y estaba guiado por la necesidad de generar muchas capas sonoras, inspirado por gente como Björk y Bat for Lashes.

Con el tiempo ella fue reencontrándose con la música que oía junto a sus padres, y recuerda el momento en que escuchó por primera vez “Alfonsina y el mar” cruzando un puente en medio de un viaje. Rescató la música iberoamericana, el bolero y las canciones de protesta, entonces tomó un rumbo distinto, una sonoridad más sencilla y vulnerable, para dar la cara en su propio idioma.

En 2022 lanzó La flecha, y buena parte de la crítica musical colombiana puso los ojos sobre la belleza de sus composiciones y su voz. Gracias a eso pudo emprender una gira nacional, y empezó a ser reconocida por el público como una de las grandes promesas para la música alternativa en su país, una escena que para ella necesita “aprender un poquito de otros géneros, sin comprometer el alma, tiene que estructurarse, necesita más hermandad y colegaje para mover el espíritu de la gente”. R.D

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